Participación Juvenil en política: ¿Abrir nuevos espacios?

politica.jpgQuienes somos aún jóvenes, entre 15 a 29 años, en general no participamos en el sistema de partidos. Más bien nos reunimos no corporativamente para defender asuntos tales como los derechos humanos, el medio ambiente, y ahora también una educación de calidad. En consecuencia, las expresiones juveniles en política tienden a reducir su horizonte de acción a lo largo del tiempo, son difusos y abordan temas más bien inespecíficos, difuminando así sus potencialidades como actores políticos.

    El año 2006, en ocasión de las movilizaciones estudiantiles, se pudo observar una importante expresión de fuerza social juvenil, sin embargo, el costo de las formas actuales de organización (no corporativas), impidieron la necesaria articulación entre los deseos de una educación de calidad, por un lado, con la construcción de un sólido proyecto de ley que contribuya a materializar una solución, por el otro. El resultado: la ley general de educación, que dicho sea de paso, ha sido fuertemente criticada por J.J. Brunner.

    En este contexto resulta pertinente hacernos preguntas acerca de la importancia y alcance de la participación juvenil en política. En términos de fuerza, en el interior de los partidos somos minorías, este es un primer problema que debemos enfrentar. Más aún, propone preguntarnos acerca de la forma más adecuada de articularnos con el mundo de la política tradicional. Aparentemente, desde lo juvenil, ya no se trataría de reunir a miles en enormes movilizaciones para aportar al país que queremos construir. Los 60 y 70 dejaron de ser un referente respecto de la participación juvenil en política, y esto es así, por cuanto, por un lado, hoy no existe suficiente interés por la participación tradicional en el sistema de partidos, por otro lado, las nuevas formas de articulación social están transitando cada vez más hacia la participación no presencial.

    En este sentido, el rol de las instituciones concebidas para representar a la ciudadanía, debe adecuar sus métodos de aproximación a los segmentos jóvenes según las actuales dinámicas organizacionales que hoy manifestamos. El desafío radica en conciliar los canales instituidos de participación política, con las nuevas formas de asociatividad juvenil. Se trata de un desafió ligado a las nuevas herramientas de la comunicación. Eb sencillo, se debe unir la participación juvenil por medio de foros, con la discusión de política pública, o dicho de otro modo, se debe conciliar la participación no presencial con los causes institucionalizados de participación política, de manera que esos espacios de asociatividad, de participación, tengan algún grado de incidencia en los temas respecto de los cuales se nos representa políticamente. No pretendo sugerir desmovilizar a los jóvenes, por el contrario, muy por el contrario, se trata de reorientar los esfuerzos de manera que sea posible fortalecer la participación y en definitiva, la democracia en la que vivimos.

LUCIANO PAVEZ C.

SOCIOLOGO


 

 

Publicidad por Bligoo.com

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS