Quienes somos aún jóvenes, entre 15 a 29 años, en
general no participamos en el sistema de partidos. Más bien nos
reunimos no corporativamente para defender asuntos tales como los
derechos humanos, el medio ambiente, y ahora también una educación de
calidad. En consecuencia, las expresiones juveniles en política tienden
a reducir su horizonte de acción a lo largo del tiempo, son difusos y
abordan temas más bien inespecíficos, difuminando así sus
potencialidades como actores políticos.
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